lunes, 22 de noviembre de 2010

Proyecto adictos a la escritura. "Eraso"

¡¡Hola a todos!! Aquí os dejo este relato, realizado para el proyecto de este mes de Adictos a la escritura. Tenía que relacionarse con el Día de los Difuntos. Se agradecen mucho críticas constructivas y sugerencias. Un beso!

La intensa cortina de agua que caía del cielo no dejaba ver un metro más allá de los pies de Michael. La noche era cerrada, sin luna. Una noche muy adecuada para ser el Día de los Difuntos. La única luz provenía de los relámpagos que descargaba la tormenta. La ropa de Michael estaba calada, ya que no llevaba paraguas ni ningún otro tipo de protección contra la lluvia. Pero eso no le preocupaba, siempre había estado conectado en cierto modo con la naturaleza. Él era capaz de percibir cosas que otros ni siquiera llegaban a imaginar. Aquella noche solo le preocupaba llegar a tiempo, por eso cada cincuenta metros se miraba el reloj, que parecía avanzar sin piedad. No tenía miedo, en absoluto. Eso lo había superado hacía tiempo. Solo era inquietud, y en cierto modo pena por no poder ser un espectador directo de los hechos que se desencadenarían en poco tiempo.
Al doblar la siguiente esquina, la Fontana di Trevi tomó forma ante sus ojos. Los fieros caballos de los tritones parecían surcar el agua de la tormenta en todo su esplendor, desafiantes, bajo los ojos de un poderoso Neptuno. Michael miraba los ojos de aquel dios, tan fríos y distantes, preguntándose como sería en realidad. Lo cierto era que aquella noche, sin lugar a dudas, estaba en su elemento.
Bajó las escalinatas hasta el pie de la fuente, y se sentó en el bordillo, esperando paciente. Tras un minuto escaso, su reloj marcó las doce de la noche, y como activado por la ruedecilla del mecanismo del mismo, un rayo atravesó el cielo nocturno, cayendo a escasos metros de donde Michael se encontraba. La plaza se iluminó durante breves segundos, y pudo vislumbrar una figura oscura situada justo en el lugar en el que había caído el rayo. Michael se incorporó lentamente, y pudo ver como aquella silueta se iba perfilando conforme avanzaba en su dirección, bordeando la fuente desde el lateral.
- Tan puntual como esperaba.- Eraso se alzaba ante Michael, majestuoso, con cierto gesto de desdén en su rostro- Los humanos sois tan predecibles…pero eso es algo bueno para mí.
- Buenas noches Eraso, tu parte humana también te hace predecible en cierto modo ¿no crees?- dijo Michael señalando con la mano el cielo, y abarcando con su gesto aquella tormenta- Era difícil que aparecieras de otro modo.
- Creo que de eso tiene la culpa mi padre- Eraso dirigió la vista a la escultura de Neptuno mientras hablaba- Y sabes que yo estoy muy orgulloso de ser hijo de una humana, por eso he puesto mi confianza en ti.
- Y yo te lo agradezco Eraso, pero me gustaría tener una garantía de que no te vas a desviar de la misión- las pequeñas arrugas alrededor de sus ojos oscuros, se contrajeron en un gesto de preocupación.
- ¿Y que propones para ello, mi buen amigo Michael?
- Mi hija sabe todo acerca de vuestra historia, ella te ayudará a encontrar a quiénes buscas- Michael se detuvo, cauteloso, evaluando al semidios- Pero creo que es conveniente que no reveles tu identidad, al menos por ahora.
- ¿Y cómo quieres que haga eso?- Eraso se sacudió su largo y oscuro cabello, intentando hacer ver lo lejos que estaba de ser un simple mortal- Creo que no sabría comportarme como un chico mortal.
- Pues tendrás que intentarlo- Michael se arrodilló ante él, extendiendo los brazos a ambos lados de su cuerpo- Ahora toma mis conocimientos, pero ya sabes que la condición es clara. Mi hija te ayudará en el asunto, y no tendrás eso que tanto buscas hasta que lo vea conveniente.
- Creo que estás sobrevalorando mucho tu vida Michael- en la voz de Eraso se podía percibir cierta furia contenida- Te aprecio, pero no me gusta que me desafíen.
- Sabes que no es eso lo que me mueve.
Eraso levantó sus manos hacia el cielo, sus ojos se elevaron, tornando del negro al azul, y como si de un imán se tratara, atrajo un pequeño rayo al centro de su palma. Al instante otro pequeño haz de luz llegó a sus manos, y de este modo en pocos segundos dos grandes columnas de energía, formadas por miles de pequeños rayos, se alzaron de sus manos hacia el cielo. Eraso bajó sus manos, hasta ponerlas frente al cuerpo de Michael, y con un movimiento ligero, atravesó su pecho con todos aquellos rayos. En la cara de Michael no hubo en ningún momento una expresión de temor, solo un segundo de expectación, para en seguida caer al suelo desplomado.
Eraso se arrodilló ante el cuerpo de su amigo, juntando su frente a la de Michael. Lo cogió con sus fuertes brazos y se sumergió con él en la fuente. Durante unos segundos el agua se iluminó, como si un millar de peces exhibieran sus colores bajo el agua. Después la oscuridad volvió a reinar las aguas, y el semidios emergió a la superficie. De una manera muy grácil saltó al exterior de la fuente, y se dirigió con paso seguro por las calles de Roma. La brisa fresca de la noche le ayudó a recordar su infancia, que aunque breve, había dejado en su mente buenos recuerdos. La risa tierna de su madre, la manera que tenía de abrazarlo y la forma de comportarse de los humanos. Su éxito dependía de los breves recuerdos que conservaba, y de la sabiduría de Michael.
Anduvo por las grandes avenidas de la ciudad, zambulléndose en alguna callejuela más estrecha cuando precisaba. En seguida reconoció la imagen que le había brindado su amigo. Un edificio blanco, un tanto antiguo, que se alzaba estrecho entre más bloques. En la ventana del bajo todavía había una luz encendida. Eraso se acercó cauteloso a la misma, asomándose al interior para observar. Ante sus ojos se extendía una sala con un sofá largo y mullido, de color rojo en un lateral. Delante del sofá había una televisión, grande y negra. Todas las paredes estaban recubiertas con imágenes de seres majestuosos, algunos con aspecto humano, otros entre humano y animal. Su hermano Pegasus se hallaba sobre una mesa de escritorio en el otro lateral de la sala, y sentada a la mesa estaba una humana. Tenía el pelo rizado y con una tonalidad dorada. Parecía muy concentrada, leyendo un gran libro que tenía sobre la mesa. Las gafas se le resbalaban sobre la nariz, y le hacían parecer despistada. No había signos de que hubiera nadie más en la habitación.
Eraso se alisó un poco aquella indumentaria tan poco propia de él, y del todo sobrante, ya que solía llevar un pañuelo de gasa recubriéndole la cintura. En su mundo, aquello era lo normal. Pero los humanos parecían tener una excesiva preocupación por esconder su cuerpo tras vaqueros raídos, y camisetas de dibujos animados. Si conseguía completar su misión todo aquello sería un mal menor. Se acercó a la puerta y tocó el timbre con delicadeza.

16 comentarios:

  1. Hola, Hada Fitipaldi!

    Tu relato me parece que es el comienzo de algún proyecto, como una novela, ¿no?
    Está muy bien narrado, y plantea algunas incógnitas que espero nos develes más adelante :-).

    Besos!

    ResponderEliminar
  2. Hola me encanta tu blog y me gustaria afiliar.


    mil besitos Charlotte.

    ResponderEliminar
  3. Joli, Hada... me quedé enganchadaaa:D

    Que ganas de saber que pasa ahora.. ¿encontrara a la hija? ¿que pasará con los dos? Estoy segura que es el principio de algo que promete, y mucho:D

    kisses...

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias por leerme chicas!!
    Maga: Pues la verdad iba a ser un relato corto, pero no lo he querido cerrar porque tengo ideas en ebullición jeje, y me apetece escribir más. Iré desvelando cuando sepa algo...
    Charlotte: afiliamos!!
    Karol: Vamos a ver si se hacer algo productivo, que sabes tú que el proceso creativo está lleno de baches. LO que sí se es que si va a encontrar a la hija, y eso traerá escenas emocionantes...
    Besos a todas!!

    ResponderEliminar
  5. Pero no nos puedes dejar así, cuando más interesante está, ¡nos dejas con las ganas! je je Espero que continúes con la historia.

    ResponderEliminar
  6. Cierto!! Yo quiero saber más de la historia, así que ya estás escribiendo!!
    Saluditos

    ResponderEliminar
  7. Gracias por los ánimos chicas jeje. Me pongo las pilas en seguidita, que no podemos dejar a este chico bajo la lluvia eternamente. Besoss

    ResponderEliminar
  8. ¿Y qué pasó luego? ¿Habrá segunda parte no? O.O

    ResponderEliminar
  9. Esta genial, pero que pasara con la niña???
    Espero que hagas una segunda parte o algo asi, pues odio no saber los finales!
    Saludos!

    ResponderEliminar
  10. Si va a haber segunda parte eso seguro, dadme unos días y vereis la continuación. Besoss y gracias por comentar!!!!

    ResponderEliminar
  11. Hola,tienes premios en mi blog,espero q te gusta....(^mordiscos^)

    ResponderEliminar
  12. estoy deseando leer la segunda parte!

    ResponderEliminar
  13. Bueno, por fin me pasé. Perdona la tardanza.
    Amayaf

    ResponderEliminar
  14. Ay, nena, no nos puedes dejar con la miel en los labios :P Muy interesante, estaré atenta a la continuación.

    ResponderEliminar
  15. Judith:

    Eraso es muy intrigante y la historia de Michael no se puede quedar corta.

    Esperaré con paciencia leer la continuación de esta misteriosa historia, por cierto, hiciste un exquisito cierre de cliffhanger.

    Saludos Karuna ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Karuna por pasarte despues de tanto tiempo. Me acabo de leer mi propio relato y he recordado lo que me gustaba la idea de continuarlo. Aunque tengo que ver si sigo con otra cosa que tengo entre manos antes. Muchas gracias por leerme, y tengo presente una continuación. Muchos besos

      Eliminar

Me encantan vuestros comentarios, poder compartir entre todos este gran universo de la literatura y la vida en general, así que si tenéis unos minutitos podéis dejar vuestro granito de arena por aquí ¡Besos!