Hola a todos! Aquí dejo mi participación de este mes al grupo Adictos a la Escritura. Esta ocasión es muy especial, ya que el grupo cumple un año, así que ¡Felicidades!
De: Laura S.B
Para: Ayumi, Herzeleid, Amaya F, Ashlynn, Hada Fitipaldi, Ichabod Kag, Aeren, Ipso, Chaotic Kittie, Brokenwings, Rachel Antúnez, Allosaurus, Plekito, Yess, Lissy, Xvi Pujol, Virgil Phoenix, Rotxio, Willowgreen/Bluemoon, Erzengel, Maga de Lioncourt, Déborah F. Muñoz, Dre!k de Lenfent, Lu, Frances, albaa!, Karol Scandiu, Kyra, Claudia, Isthar, Metgaladriel, Cadrassil, Sandra, Liwk, Anii, Navicore, Kate PB, Amalie Zu, Loky, Angy.W, Magica Hilda, Andrea Herrera, Punkie Shinoda Van Castle, Nat, Nut, Mircea, Rossiel, Artu, Greys, Patokata, Aracely Eldunarí, Senque, La Novia, Gise, Poetess, Pukitchan, Andrea, Athena, Riwanon, Reina de Buenos Aires, Marcos DK, Jud, Fuu Manchú, Edain, Elo, Grennis, Karuna/Ariana, Oli Bichell, Nyra, Tifa, Viqqi, Selin, Emperatriz, Santiago Sevilla Vallejo, Osno
Asunto: ¡Aniversario del grupo!
Hola a todos. Os escribo para recordaros el aniversario del grupo, el lunes 11 de julio, y nuestra quedada a través de viaje cibernético. Pido que todos tengáis vuestros relojes teletransportadores listos para ese día. Los programaremos a las 21:00 p.m, hora española, para que a pesar de las diferencias horarias, todos estemos despiertos.
¡Un saludo!
De: Maga de Lioncourt
Para: Karol Scandiu, Karuna, Déborah F.Múñoz
Asunto: Cosas que faltan
Karol, ¿has comprado las velas?
Karuna, ¿al final te encargabas tú del pastel/libro?
Déborah, tú llevabas la música, ¿no?
Yo he comprado unas tarjetitas con una pluma que escribe en rojo (así dejamos volar la imaginación, ¿será tinta o sangre?), para que cada una anote su nombre en ellas, ya que algunos no nos conocemos en persona.
¡Besos!
Y de esta manera, cada uno de los miembros del grupo Adictos a la escritura, se fueron preparando primorosamente para el día en el que se cumplía su primer aniversario. Poco a poco fueron ultimando detalles, mandándose correos entre sí, organizando quién iba a llevar cada cosa. Y conforme el plan iba tomando forma, la ilusión también crecía como una tierna flor en primavera, para tornar en todo su esplendor cuando llegó el gran día.
El viaje cibernético había sido inventado hacía unos pocos años, y resultaba de una utilidad pasmosa. Pero aún no se usaba casi para el transporte habitual, ya que el criptónito, material que se utilizaba para fabricar los teletransportadores, era bastante caro. Tenían la suerte de que Laura había encontrado un yacimiento cerca de su casa de este material, y había tenido a bien compartirlo con el resto del grupo para ese encuentro tan especial.
Así que llegado el día ge y la hora hache, cada uno de los miembros del grupo se colocó su reloj teletransportador y pulsó el destino. Poco a poco sus células fueron desmaterializándose; unos sentían una especie de vibración por cada centímetro de su piel, otros un calor que se expandía del centro de su cuerpo hasta las extremidades. La desmaterialización provocaba diversas sensaciones según la persona, pero lo que no cambiaba es que todos los miembros del grupo acabaron en una playa; una extensión de arena muy clara y fina, que ocasionaba un cosquilleo muy agradable en los pies desnudos al caminar sobre ella. El mar rugía suavemente, creando una atmósfera atrayente y fresca mientras acogía al sol en el horizonte, que se dirigía a descansar tras un largo día de trabajo.
En el centro de aquella cala, se situaba una gran mesa alargada cubierta con un mantel blanco, y sobre la misma decenas de platos inundaban el ambiento con su agradable olor: fajitas y enchiladas de México, tortilla de patatas y paella de España, tamales y patacón de Colombia, fritada y torta de papas de Ecuador, feijoada de Brasil, humitas de Chile y muchos más manjares.
Y lo más importante, alrededor de aquella mesa y dispersos por aquella encantadora cala, se encontraban los miembros del grupo de Adictos. Algunos se veían por primera vez en persona, otros se conocían anteriormente, pero todos ellos estaban unidos por su pasión por las letras. Besos y abrazos llenaron el espacio, conversaciones exaltadas y susurros misteriosos formaban una melodía suave que iluminaba los corazones de todos los allí presentes.
Todas las personas allí reunidas compartían el placer por escribir, por expresar a golpe de tinta o de tecla todas aquellas historias que rondaban por sus cabezas, personajes que creaban y que después se empeñaban en pincharles para que continuaran su historia.
Porque escribir es una tarea estupenda, pero también puede ser dura en ciertos momentos. Algunas veces las letras pueden llevarte por senderos tortuosos, construyéndote un laberinto del que es difícil salir. Y en esos momentos, así como en los de satisfacción por haber creado un pequeño mundo con nuestra escritura, es genial poder compartirlo con los demás. Por eso os doy las gracias por compartir vuestra escritura conmigo, y por dejar que yo también la comparta con vosotros. Así que os invito a que sopléis las velas de nuestro gigante pastel de chocolate, antes de que se nos acabe la energía del criptónito de nuestros relojes y tengamos que volver, y os deseo de todo corazón:
¡Feliz cumpleaños!
Nota1: Si me he dejado algún miembro del grupo en mi relato, pido disculpas, pero creo que estáis todos, si no avisadme por favor.
Nota2: Si hay algún error con los platos típicos que he puesto, también avisadme, los he tomado de Internet.
¡¡Gracias por pasaros!!